Cómo ser un buen DirCom y no morir en el intento
Hace unos días, el DirCom de BBVA, Goyo Panadero, anunciaba en su Twitter @gpanadero que comenzaba a escribir su blog sobre comunicación y experiencias, sobre todo de la vida. Invitaba a leerlo ya solo con que mencionara esas dos palabras que tanto me atraen. Pero también invitaba a hacerlo leyendo su “About”. En él compruebas que Goyo es en buena parte “culpable” del importante salto de posicionamiento y de comunicación que ha dado el BBVA desde que en noviembre de 2009 aterrizaba como máximo responsable del área.
En los últimos años, en este mundo tan trepidante y cambiante que es la comunicación de las empresas y las marcas, los cambios han sido muchos y uno de los más importantes es el papel clave que han ido tomando los responsables de comunicación en la Dirección de las empresas: la comunicación ha pasado a ser estratégica y con ella, su responsable, el DirCom.
Para llegar a ello, los jefes de prensa han tenido que transformarse, adaptarse y ser conscientes y transmitir a los CEO's, Presidentes, Directores Generales... qué es lo que se juega una empresa con la comunicación. No se trata de escribir notas de prensa, o de relacionarte con los periodistas o con los medios de comunicación, es tocar y gestionar tantas teclas como sean necesarias para lograr que la reputación de una empresa y/o marca sea positiva.
Para que eso suceda, el DirCom tiene que tener muy claros aquellos aspectos que la empresa quiere trasladar para que sus distintos públicos sean conscientes de ello, primero velando porque lo que haga la empresa sea verdad (hechos), segundo, comunicándolo por los cauces oportunos para que esos públicos lo sepan (canales de comunicación distintos en función de los públicos).
Además, el jefe de prensa para “mutar” en DirCom debe manejar muchas variables de comunicación y lograr ser multidisciplinar: desde la comunicación más periodística, hasta la más persuasiva (la publicidad), pasando por la más “tecnológica”: el mundo digital, ese que a veces da tanto miedo (cada vez menos, pero ahí sigue). Todo ello sin olvidar la variable de gestión empresarial o la más “social”, como la responsabilidad corporativa. Ser DirCom es ser un jefe de pista de un circo, el de la comunicación, que cada vez exige ser más estratégico y menos táctico.
El DirCom ideal tiene en mente los mensajes claves de la marca, cómo quiere ser percibida y los tiene en mente en cada acción, en cada movimiento que realiza. Y con ello, mejora la reputación y la percepción de ella. Cuando realiza una estrategia de comunicación, tiene en mente todos esos aspectos y los aplica, lo que le da coherencia comunicacional a la empresa. Su visión global y su anticipación dotarán a la marca de recursos para poder afrontar su comunicación de forma sencilla, práctica pero consistente, con claridad.
¿Qué funciones debería representar este DirCom en la empresa, además de sentarse en el Comité de Dirección?:
· Ser portavoz corporativo cuando corresponda y asesorar al Comité de Dirección en las distintas portavocías existentes y definidas
· Establecer una estrategia global de comunicación para la empresa y sus mensajes clave
· Definir y gestionar la relación con los medios de comunicación
· Velar por los intangibles de la empresa: reputación, marca e identidad y responsabilidad corporativa
· Ser responsable de las relaciones institucionales de la empresa
· Establecer las pautas de comunicación: publicidad, marketing, comunicación offline y online, comunicación a los empleados...
· Decidir qué patrocinios, mecenazgos, eventos corporativos, etc... pondrá en marcha la empresa
· Gestor de su equipo e impulsar su talento
· ...
Seguro que dentro de unos años, incluso ahora, se nos ocurren algunas más, pero lo importante es ser consciente de las responsabilidades y del reto que supone gestionar la comunicación en una empresa del siglo XXI. El cambio cuesta, pero es en él donde encontramos el camino hacia la gestión excelente. Sin cambio, sin adaptación al nuevo juego de la comunicación, en el DirCom no será tal, se quedará en jefe de prensa.